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Opinión - Acceso a la Universidad, ¿opción o derecho?

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University For All

En las declaraciones, datadas en 1992, del rector de una Universidad pública de Nicaragua, se encuentra el manifiesto de su clara oposición a la propuesta del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.

Esta propuesta, qué hoy es supuestamente efectiva, consiste en darle máxima prioridad a la educación básica de todos los niños.

A todo esto el rector alegaba, apoyado por una revuelta popular, que de esta forma se focalizaría toda la atención en seguir guiando el país hacia la producción de materias primas y mano de obra barata, ralentizando así, el desarrollo de las investigaciones que se podían llevar a cabo en las universidades.   

Hay parte de sensatez en las dos declaraciones pero ¿no dejan pasar desapercibido lo obvio de la realidad que se vive y respira en países como Nicaragua?

Muchos adolescentes que acaban la educación secundaria se ven ante la problemática de no poder acceder a la universidad por graves problemas económicos, como algunos testimonios alegan: si voy a la universidad, primero no puedo costear los gastos que ello me ocasiona y segundo, si estudio no puedo trabajar tanto como mi familia necesita para poder SOBREVIVIR.   

En países, dónde la población convive con el hambre, es difícil encontrar una fuente de ayudas para el acceso a las universidades; si nos fijamos, con mirada altruista más allá de nuestro centro, podemos encontrar ideas como por ejemplo el Fondo de Solidaridad de Uruguay, en el qué las aportaciones de los licenciados que llevan 5 años practicando su carrera constituyen una parte importante de las becas que se conceden a los nuevos estudiantes.    

Todo esto me lleva a una reflexión, si todos compartimos el rango de humanos ¿por qué la Universidad para mí es un derecho y para otros es una opción inalcanzable?

Autor: 
Nuria Vargas